Inversores españoles en Latino-América

¿Los problemas que se discutían en la cumbre de Chile, tenia algún componente económico?

O solamente eran de orden protocolario y político?

Se me ocurre, después oír la intervención de Daniel Ortega, que se hacia referencia a que algunas de las empresas españolas que fueron a invertir en los países de América del Sur, no lo estaban haciendo demasiado al gusto de los receptores de las inversiones.

No somos tan ingenuos como para creer que los inversores, son ONGs o hermanitas de la caridad, pero si no estoy desinformado, estos inversores, Bancos, empresas eléctricas, de telefonía, etc. han recibido apoyos institucionales de los distintos gobiernos de España, en sus contactos – y algo mas – con los gobiernos de los países donde han realizado sus inversiones.

Luego, creo que no pueden pretender ser defendidas por los Gobierno de turno – a capa y espada – las empresas ante su posible dudosa gestión, realizada en el curso de sus actividades, que se creen problemas con los países donde desarrollan sus negocios.

Los ciudadanos de los países donde se ha realizado la inversión, esperan un buen servicio, y pagar el justo precio por el mismo, y me ha parecido entender que hay quejas sobre su actuación, siempre nos quejamos de los servicios recibidos, en el momento de recibir la factura, y que los beneficios – legítimos – que desean obtener los inversores, se acercan mas a colonialismo mercantil, que a generosa colaboración.

Para ayudarles a salir de la situación en que se encuentran, después de las generosas ayudas prestadas por las compañías, de sus primos de norte, durante décadas y décadas de liberalismo mercantil, (intercambio de materias primas baratas, por servicios y tecnología a su coste?).

Ahora las empresas inversoras se quejan – hablando de inseguridad jurídica – pero supongo que en los acuerdos firmados, se especificaran las condiciones en que se realiza la inversión; luego si una de las partes no cumple lo firmado, existe el recurso jurídico de denunciar los contratos.

Pero como ya ha pasado la época de las cañoneras, en las que para defender los intereses de las compañías inversoras privadas, los gobiernos de turno, de los Estados, enviaban sus escuadras, para abrir puertos y mercados o imponer las condiciones mas convenientes de las compañías.

Actualmente solo nos queda, negociar, negociar, negociar y cumplir lo pactado.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *