necoras

Nécoras

Es posiblemente uno de los mariscos estrella de nuestras costas.

En algún tiempo debió ser muy abundante, cosa natural, si pensamos que hasta que no se desarrollaron los medios de transporte al nivel que actualmente estamos, las nécoras y el resto de los mariscos de Galicia, hace 50 o mas años, se consumían en las zonas próximas a donde se capturaban.

Y no existiendo la presión de la demanda, se extraía sólo el que se podía vender, no como ahora en que si más hubiera, mas se vendería.

Se me ocurrían estas reflexiones después de ver un reportaje sobre Escocia e Irlanda en la que unos emprendedores gallegos allí afincados, nos están proveyendo de nécoras vivas.

Disponen de camiones cetarea, en los que las transportan vivas hasta Galicia durante los meses que aquí están en veda, con lo cual podemos disfrutar de ese exquisito manjar todo el año.

Ingeniosos esos camiones cetarea donde el marisco viaja 22 o más horas en un hábitat lo mas parecido al medio donde vive, lo que les permite llegar vivitas y coleando.

En el mencionado reportaje el emprendedor, comentaba que en Irlanda y Escocia, no tienen hacia ese marisco el aprecio que nosotros le damos, y debido a ello casi no lo comen, y así ,como aquí hay suficiente demanda, pues a buscar nécoras a Escocia, que según le oí decir están tan buenas como las que aquí se capturan.

No pretenden hacerlas pasar por marisco de Galicia, durante el tiempo que en el mercado coexisten ambas, ya que hay una legislación muy estricta en la que debe indicarse la procedencia de cualquier pescado o marisco.

Receta:

Parece que no tenemos cocina en Galicia, dado lo simples que son las preparaciones culinarias.

Y eso que parece un inconveniente para lucirse como grandes cheffs, nos va de perilla a los que sólo somos cocinitas aficionados. Vayamos con la receta.

Cazuela con agua y bastante sal, si no se dispone de agua de mar, y si se desea una hoja de laurel.

Nécoras vivas (agua fría), nécoras muertas (agua hirviendo), esto es así, pues estos mariscos tienen la facultad de desprenderse de sus patas a voluntad en caso de peligro, cuando un depredador las persigue, le entregan una o dos patas y mientras se entretiene con eso, quizás salva su vida, el agua hirviendo en las vivas actúa como señal de peligro, y desprenderían sus patas.

Tiempo de cocción, cuando se vuelven de color rojo vivo, fuera, señal de que están en su punto.

El arte para degustar estos mariscos, digo arte, ya que tiene que armarse uno de paciencia y estudiar su anatomía con el fin de llevarse a la boca sólo partes de carne, procurando no masticar partes de su caparazón con lo que perdería mucho encanto su comida.

Si consigue descubrir bien su anatomía, disfrutará del marisco mas exquisito que haya probado.

Vale la pena hacer el esfuerzo, es entretenido, pero tiene su premio.

Buen provecho

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